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Las plantaciones de vides se originaron en 1982 con
las primeras 20 hectáreas en 1982 y donde se han desarrollado los nuevos
proyectos vitivinícolas del país, con una superficie de viñas de 700 há en 1992
y de más de 1.000 ha actualmente. Es un valle prelitoral ubicado en la planicie
costera de la Región. Lo cruza la carretera que une Santiago con Viña del Mar,
a 80 km al noroeste del primero y sólo a 41 km de Valparaíso. El relieve es, en
general, con cerros lejanos y suaves lomas que no sobrepasan los 400 m/s/n/m.
Las alturas van aumentando hacia el noreste y sureste, donde se emplaza la
cordillera de la Costa. La vid se cultiva en terrenos planos o de pendientes
suaves y las aguas de riego son generalmente extraídas de pozos subterráneos
del estero Los Sauces y los embalses La Vinilla y Perales. Aunque es
considerado por muchos como parte del Valle del Aconcagua, el Valle de
Casablanca hoy se puede considerar independiente y con un nombre importante
ganado en la vitivinicultura chilena. La producción no suele superar los 8.000
kg por hectárea, El valle ofrece condiciones propicias para una maduración
lenta que permite, especialmente, a las variedades blancas mantener un sabor e
intenso aroma apropiados. Casi el 80% plantado corresponde a la cepa
Chardonnay. Sede de un número reducido de viñas, si bien la mayor parte de las
casas tradicionales tienen plantaciones en este valle.
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